Es un gran placer platicarles que después de 2 meses sin luz del día (y sólo un par de horas de luz de crepúsculo al “día”), el sol regresó a Tromsø. Esto ocurrió este pasado domingo (sundag, día del sol, en Noruego) 21 de enero, entre 11:50 am y mediodía.  Mis colegas en el instituto me platicaron que la gente se reúne en la Catedral de Tromsø en el centro de la ciudad, para celebrar este momento. Pero Greg, Evan y yo decidimos buscar una torre de nieve en donde pudieramos tener una vista excelente del suceso (foto arriba).  Greg se aseguró de traer sus lentes oscuros para celebrar, y también un frisbee, por supuesto.  Parte de la tradición de este día de regreso del sol, o sundag, es comer un delicioso pan dulce que sabe a dona de azúcar, llamado solbolle, que significa “bollo de sol” (foto arriba).  El solbolle también es conocido en Noruega como “Berlinbolle”. Un colega noruego del trabajo me platicó que esta tradición de comer solbolle para recibir el retorno del sol es muy local (que no es de sorprenderse: Noruega cubre muchas latitudes y solo el norte pierde la luz del día por aproximadamente 2 meses, como en Tromsø).  Siendo una tradición fuerte en esta ciudad, tuvimos una encuesta en el trabajo para seleccionar nuestro tipo de solbolle favorito: a) cubierto con azúcar (el de la foto de arriba), b) con relleno cremosito de vainilla, c) relleno de mermelada de fresa, o d) cualquier tipo.  En fin, el solbolle estuvo muy rico.  En el instituto nos juntamos a comer solbolle el viernes (ya que los domingos todas las tiendas cierran, incluyendo las panaderías que habrán producido miles de estos). Evan recibió el suyo en el barnehage un día después del sundag, acompañado de chocolate caliente.