Tromsø tiene mucho que ofrecer, y estas fiestas decembrinas no fueron la excepción. Greg, Evan y yo pasamos una semana llena de grandes aventuras y tradiciones noruegas.

Iniciamos con una tranquila y hermosa Nochebuena, llena de nieve. Greg y yo decidimos cocinar una cena noruega tradicional de Navidad, que consistió en pinnekjøtt (costillas de cordero), rødkål (red col cocida), salsa de arándanos y papas (foto arriba). La cena tradicional noruega incluye puré de rutabaga, pero se nos olvidó ese ingrediente, y las costillas de puerco decidimos prepararlas para otra noche. En general estuvimos muy satisfechos con nuestra cena. De postre hicimos risgrøt (arroz con leche), del cual, siguiendo otra tradición noruega, dejamos un plato servido para Santa Claus (aquí Santa se le llama Julenissen), quien estaba muy hambriento al llegar a la casa para dejar los regalos de Evan esa noche. La Nochebuena cerró con cielo despejado y auroras boreales bailando sobre nosotros.

Posteriormente, entre Navidad y Año Nuevo, disfrutamos una de esas experiencias de las que generalmente solo se tiene oportunidad una vez en la vida, que fue ir de paseo en trineo jalado por perros. Para esto fuimos a unos pocos kilómetros al oeste de Tromsø, en Kvaløya, donde diez perritos de raza Alaskan huskies nos llevaron a Evan, a Greg, al musher (guía) y a mí en un trineo por los preciosos paisajes nevados característicos de aquí, del norte de Noruega. Intentamos que Evan gritara a los perritos “mush mush”, que es una instrucción antigua para que los perros avancen, pero en lugar de gritar “mush”, pedía constantemente que hubiera más topes y rebotes durante nuestro paseo. Este paseo lo hicimos temprano en la mañana (como a las 9 am), por lo que estaba oscuro durante la mayor parte del trayecto. Pero el crepúsculo hizo su aparición al poco rato, y así pudimos disfrutar mucho más de los hermosos paisajes que teníamos alrededor.  Después del paseo tuvimos la oportunidad de jugar un rato con los cachorros husky (foto arriba) y al final nos sirvieron de almuerzo una deliciosa sopa de carne de reno adentro de una cabaña tradicional Sami. Nuestros amigos Judy y Connor, quienes vinieron a visitarnos de Nueva York por unos días, nos acompañaron a esta Aventura de paseo en trineo. También nos acompañaron a un paseo en barco equipado con jacuzzi y sauna, del que Greg, Connor y yo valientemente (¿o tontamente?) saltamos al mar por un chapuzón de “oso polar” (comúnmente llamado “polar bear swim”). Sí, el agua estaba muy fría, tan fría que ni siquiera me salieron palabras para maldecir mi decisión de saltar. Y aún debo encontrar un argumento con bases científicas de lo “bueno y saludable que es para uno hacer esto”, de acuerdo a la opinión de mucha gente.  ¿Que si lo haría otra vez? Probablemente sí, porque mi memoria es muy mala.

Y finalmente, cerramos el año 2017. Esta noche no fue tan tranquila porque hubo una tronadera de cohetes o fuegos artificiales masiva y por toda la ciudad (¡incluyendo los tronados por nuestros vecinos de la casa contigua y los de la casa de atrás!), especialmente entre 11 pm y bien pasada la media noche. Nuestros amigos de Tromsø nos habían dicho que “ver los fuegos artificiales” era la actividad tradicional favorita del 31 de diciembre en la ciudad – y en particular aquéllos a la media noche que se truenan en la montaña viendo al este de Tromsø, en donde se encuentra el funicular turístico, y del que tenemos excelente vista desde la casa.  Pero no esperábamos que todos en la ciudad (excepto nosotros) tronaran tantos cohetes. Debo admitir que aunque fue muy espectacular, no fue tan agradable el que tronaran tantos, sobre todo siendo tan cerca de nosotros. Como nota aparte, el show de fuegos artificiales me hizo olvidarme de seguir nuestra tradición mexicana – heredada de España – de atragantarnos una uva por cada campanada de la media noche para recibir el año Nuevo. Nos comimos las uvas otro día. Sin embargo, para nuestra mayor sorpresa, Evan no se despertó ni una sola vez con el escándalo de los cohetes. De hecho, por primera vez en su vida, esa noche casi durmió 12 horas corridas. ¡Qué buen regalo de año Nuevo nos dio nuestro little man!

¡Feliz y exitoso año Nuevo para todos ustedes!