La semana pasada organizamos en la casa una cena de Acción de Gracias, una tradición muy importante en la cultura de Estados Unidos. Todo empezó aproximadamente dos semanas antes de la fecha especial, cuando Greg y yo entrábamos a cada supermercado en Tromsø buscando kalkun (pavo en noruego). Después de días de preguntar a la gente, nuestra última esperanza quedó en la tienda COOP en el centro comercial de la ciudad de nombre Jekta. Segundos después de entrar a la tienda e iniciar nuestra búsqueda escuché un grupo de personas gritar emocionadas en inglés: “Aquí está el pavo!!”, que sin lugar a duda debían ser otros estadounidenses haciendo sus compras para la misma celebración, supuse yo. Cuando me acerqué al área de los pavos descubrí que el grupo gritón fue nada más y nada menos que mi otra compañera becaria de Fulbright, Onni Irish (quien está haciendo investigación en la universidad de Tromsø) y sus amigas. ¡Pero qué chiquita es la ciudad!  Y como nota aparte, a Onni también le encanta jugar basketball, y tan pronto como le conté que encontré un equipo para jugar cada semana (nota: solamente hay dos equipos de basketball femenil en Tromsø – futbol soccer y handball son los deportes de equipo más populares aquí), rápidamente se apuntó y ahora jugamos juntas con nuestras basquetbolistas noruegas todos los lunes. Pero bueno – platicaré del basket en otra ocasión.

Dos días antes del Día de Acción de Gracias, Greg, Evan y yo recibimos con gran gusto a mi tío Horacio (mejor conocido entre los Ferriz como tío Pibi, o “Bibi” como le dice Evan), quien vino a visitarnos unos días desde California.  Mi tío aceptó encantado la tarea de cocinar con nosotros para nuestra cena de Acción de Gracias. Los cuatro en casa tuvimos importantes tareas para la fecha importante: Greg hizo la salsa de arándanos, los pies de calabaza, el puré de papas y las botanas de salmón (desde luego teníamos que tener algo de influencia noruega en la mesa). Mi tío cocinó el pavo (foto arriba), hizo el gravy y un bacalao a la vizcaína con excelente pescado local. Yo hice el relleno del pavo (sin meterlo al pavo), los ejotes y un postre de manzana.  Evan ayudó barriendo el comedor – aunque en realidad solo esparce todo el polvo por todas partes, y cuando considera que ya terminó, levanta la alfombra, y lo poco que junta de basura o polvo lo barre debajo de la alfombra… ¿pero quién le enseñó a hacer eso?

Nuestros invitados hicieron muy internacional nuestra celebración, y tuvimos representación de Noruega, Holanda, Rusia, Finlandia, y desde luego México y Estados Unidos. Los doctores Laura de Steur y Frank Nilsen – mis investigadores anfitriones en Tromsø y Longyearbyen, respectivamente, estuvieron aquí, junto con mis amigos y colegas Drs. Mats Granskog, Alexey Pavlov y Anna Silkayova, y también el bebé de Anna y Alexey, Fyodor. Además nos acompañó nuestro vecino Haeika Somby. Siendo mi tío también doctor (en Geología), por un momento pensé que al llegar nuestros invitados, los saludos se convirtieran en algo cómico y del estilo de la única escena chistosa (en mi opinión) de la película estadounidense “Spies like us” de 1985 (haz click aquí para ver la escena en este videoclip de youtube de 22 segundos). En fin, fuimos muy afortunados de contar con la compañía de excelentes amigos y colegas para esta celebración, y también afortunados de que no solo son científicos excepcionales (la foto de arriba quizás me hará famosa algún día), sino también de muy buen diente. Todos rellenamos nuestras barrigas (y el helado al final rellenó los posibles huequitos). Sin lugar a duda, estuvimos muy contentos de compartir esta tradición estadounidense aquí en Tromsø.